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La educación vial como formación del ciudadano responsable

Nunca es demasiado pronto para empezar.

Lic. Ana Luisa Maglioni Garmendia


Los padres son la fuente del ejemplo en la vida de todo hijo, desde el momento mismo de educar se compromete hacerlo de la mejor manera posible y es un hecho que, en la vida cotidiana, hay cosas sumamente importantes de enseñar que suelen pasarse por alto por que se considera que en ese momento no es necesario. Quizá porque los hijos son pequeños y “no se necesita por ahora”, sin embargo, se olvida que es desde muy pequeños que el aprendizaje inicia en la primera infancia.

Abordar el tema de la educación y la cultura de la vialidad es indispensable desde la primera edad, debido a que la educación vial es hacer conciencia de las actitudes responsables de cada ciudadano, enseñarles hábitos, prácticas, costumbres y comportamientos cívicos, esto permite relacionar al niño con su ambiente inmediato.

Tener presente que los hijos, por muy chiquitos, ya son desde este momento pequeños peatones, pasajeros y futuros conductores, de esta manera al enseñarle todas las normas de educación vial se enseñan modales, como ayudar a las personas con discapacidad, el respeto por las zonas para discapacitados, etc., así como el desarrollo de valores como el respeto, la responsabilidad, compromiso.

Involucrar a los niños en estas áreas sociales, permite multiplicar, porque con ello podemos ir educándolos en una conciencia cultural y vial, y hacerlos conscientes del cómo se pueden prevenir accidentes.

El que los niños conozcan las señalizaciones, su importancia de respetarlas, la enseñanza de las medidas básicas preventivas de seguridad, enseñarle la semaforización, el uso y la importancia del cinturón de seguridad, es promover en ellos la seguridad personal y social.

Mostrar ciertas actitudes y comportamientos ante los hijos, mientras se conduce o se transita en la calle, son de vital importancia para educar con el ejemplo, a continuación, algunos puntos a tomar en cuenta:

  • Evitar expresiones despectivas hacia los servidores públicos.
  • Cuidar lo que se dice cuando se maneja y se tiene algún contratiempo.
  • Comunicarse correctamente y con las palabras adecuadas con el servidor público que lo detenga.
  • Controlar las acciones e impulsos ante alguna situación, y evitar caer en provocaciones.
  • Mientras maneje o camine en la calle, vaya explicando las señalizaciones y todo lo que corresponda a la vialidad.
  • Utilizar ejemplos de manera lúdica (es decir a través del juego, también se enseña).
  • Respetar las leyes de tránsito.
  • Mostrarle la existencia del reglamento de tránsito, así como de las obligaciones y responsabilidades que como ciudadanos se tiene, (todo esto se hará de acuerdo a la edad de cada niño).

De esta manera se le hará consciente a los niños de la vialidad, señalamientos y reglas que existen como una forma de mantener el orden en una sociedad.

Hacer niños conscientes, es hacer niños responsables para con su entorno.