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Prevención es preparar a los niños para desastres naturales

Hablar de fenómenos y desastres naturales con los niños es un tema de gran relevancia y necesidad hoy en día.

Ana Luisa Maglioni Garmendia
Licenciada en Ciencias de la Educación
maga710518@hotmail.com


Los acontecimientos ocurridos en los últimos meses hacen necesario replantearse la importancia de este tema en la vida de toda persona, sobre todo cuando se trata de los niños, que son los más frágiles y vulnerables.

Es tarea y deber de todo padre informar y hacer de su conocimiento de una forma didáctica, lúdica e ilustrativa sobre todo lo que respecta al tema. Sabemos que no es fácil pero no hay que subestimar la capacidad de entendimiento.

Los niños deben conocer qué es un fenómeno natural, qué es un desastre, cuáles son las causas y consecuencias, qué es un simulacro, para qué sirve un simulacro.

Abordar estos temas ayudará en medida a que el niño conozca cómo prevenir riesgos y cómo puede protegerse ante una situación de emergencia.

La prioridad debe ser la protección y salvaguarda de la integridad de todo ser humano, pretender no hablar del tema con los niños es hacerlos presa fácil de las contingencias e inclemencias del tiempo y la tierra. El manejo de estos aspectos fortalece la cultura de la prevención y el niño estará más alerta y sabrá -al menos- que hacer.

Explicarles de manera clara y sencilla los ayudará a despejar dudas y disipar miedos. Recuerde que la primera figura que tienen los hijos a imitar son los padres, por lo tanto es importante que cuando inicie el tema lo haga de la manera más tranquila y relajada, y sienta seguridad para que él pueda hablar y comunicarse con confianza.

Desafortunadamente ante los desastres naturales no se tiene el poder de predecir el impacto, pero si se planea de manera conjunta en familia las medidas de precaución y actuación ante una contingencia el niño se sentirá integrado y parte del plan; así aprenderá de una forma más fácil.

Tomar en cuenta el manejo de sus emociones es de sumo cuidado en el abordaje del tema, pues según la edad o el nivel de madurez de un niño, es posible que él o ella aún no entiendan las distinciones entre realidad y fantasía.

En los niños en edades de 3 a 5 años lo más probable es que la inquietud y preocupación que muestre sea la imagen reflejada de sus padres ante la situación. Por ello es importante que como adultos intenten controlar sus emociones cuando su hijo esté a su lado. Hacerlo sentir a salvo le da seguridad y certeza de que todo está bien.

La reacción de un niño ante la noticia de un desastre es diversa. Si este hecho no le afecta directamente lo procesará de una forma diferente, sobre todo si se ha evitado que esté expuesto a los programas televisivos que muestran la cruda realidad con imágenes fuertes e impactantes.

Pero si un niño está constantemente escuchando sobre lo mismo le puede provocar una fuerte reacción como miedo, ansiedad o falta de sueño, así como generarle estrés y confundirlo. Este tipo de actos puede llevarlo a creer que un desastre se está repitiendo de manera constante.

Aún si el entorno del niño es normal y sin complicaciones podría mostrar cambios en su comportamiento si percibe un clima de ansiedad y preocupación en el ambiente que lo rodea.

Especialistas afirman que ante un desastre una de las mayores sensaciones de pérdida, aparte de la pérdida de una vida, es la pérdida de control. Si los niños notan que sus padres muestran signos de control y saben resolver la situación ellos se sentirán resguardados y protegidos.

Es básico que los niños sepan qué deben hacer en una situación de emergencia y contar con un plan de acción que les permita reducir su nivel de vulnerabilidad. Mantenerlos informados puede poner a salvo su vida.

¿Cómo abordar el tema?
  • Sea breve y conciso.
  • Utilice palabras sencillas.
  • Hágalo sentir seguro.
  • Sea honesto en sus explicaciones.
  • Dígale que esas situaciones pueden provocar un poco de inquietud o miedo pero que haciendo las cosas correctas todo estará bien.
  • Ayúdelo a expresar sus sentimientos y escúchelo.
  • Ante un suceso enseñarle a ser generoso, a compartir, a ser sensible y otros valores.
  • Explíquele la importancia de tener preparada una mochila con lo necesario en caso de una contingencia.
  • Enséñele los números de emergencia y a pedir ayuda.
  • Relatar historias que tengan que ver con desastres de una manera lúdica para que el niño pueda comprender el tema.
  • Esté dispuesto a platicar sobre el tema cada vez que su pequeño quiera comentar sobre el (todo va a depender si estuvo cerca de la información).
  • Juegue con él, trate distraerlo si hubo algún acontecimiento cercano al niño.
  • Si los niños reciben información en la escuela sobre el tema, así como de un simulacro, retroalimente sobre lo aprendido, haga preguntas y vea qué tanto sabe del tema.
  • Para los niños más grandes busque apoyo como videos, ilustraciones, dibujos y/o notas periodísticas que los ayuden a entender sobre los hechos.