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Procesos electorales, un espejismo de bienestar económico y social

Por cuarto año consecutivo en 2018 habrá elecciones en el estado de Veracruz, se elegirán diputados locales y federales, senadores, gobernador y presidente de México.

Dr. Jeremías Zúñiga Mezano


Por cuarto año consecutivo en 2018 habrá elecciones en el estado de Veracruz, se elegirán diputados locales y federales, senadores, gobernador y presidente de México, lo cual continuará provocando consecuencias económicas negativas en la entidad, debido a que las políticas públicas y los recursos presupuestales permanecerán orientados para atender -de forma temporal- las demandas sociales, con la finalidad de atemperar los reclamos populares.

Ello se puede observar en el presupuesto de egresos de la federación para 2018, en el cual nuevamente se aumenta el gasto para programas sociales en lugar de incrementar los recursos para desarrollo de infraestructura, ciencia, tecnología e innovación, seguridad pública, o para generar estímulos fiscales que permitan la apertura o expansión de las empresas.

Los procesos electorales provocan un espejismo de bienestar económico para algunas empresas o grupos de la población, toda vez que los partidos políticos gastan sus recursos en contratación de personas, compra de folletería, realización de eventos masivos, renta de oficinas y vehículos, compra de tecnología, entre otros rubros.

Sin embargo este gasto es engañoso al ser temporal y sectorial, lo cual limita el crecimiento económico de toda una entidad, debido a que al gobierno le corresponde crear las condiciones para atraer inversiones, y eso se logra mediante la disminución de las contribuciones y el desarrollo de infraestructura.

Incluso, empresarios veracruzanos han declarado que ante la expectativa electoral de este año las inversiones podrían inhibirse durante el primer semestre de este año, actuando con cautela ante cualquier cambio en la política económica.

Pero las condiciones anteriormente mencionadas no se podrán realizar en tanto el gasto público se mantenga enfocado en los programas sociales como una consecuencia de los procesos electorales.

El estado de Veracruz es el segundo del país con el mayor número de votantes, con una lista nominal de 5 millones 433 mil 912 ciudadanos registrados, según el Instituto Nacional Electoral.

Que se realicen cuatro procesos electorales en un periodo de cinco años (en 2015 de diputados federales, en 2016 de diputados locales y gobernador, en 2017 alcaldes, en 2018 diputados locales y federales, senadores, gobernador y presidente de México) provoca un impacto económico negativo para cualquier entidad del país, toda vez que la estabilidad política y económica son elementos básicos para que los grupos empresariales nacionales e internacionales arriesguen su capital en una comunidad.

Esto se debe a que la incertidumbre -económica, política, social, legal y gubernamental- que ocasionan la mayoría de los candidatos con sus discursos de campaña, en los cuales se comprometen a reformar leyes, hacer o no hacer inversiones en infraestructura, modificar el gasto en programas sociales, cancelar u otorgar concesiones, por citar algunos ejemplos; tiene como resultado que se eleve el nivel de riesgo para las inversiones.

La estabilidad política -que es necesaria para atraer las inversiones- se puede lograr a través de políticos profesionales que no hacen campaña desestabilizando la economía o generando incertidumbre legal, tributaria, política y social; esto siempre que de verdad se quiera resolver de fondo el problema de la pobreza, el desempleo, la deserción escolar, la violencia y la delincuencia.

El estado de Veracruz necesita una clase política profesional que actúe pensando en las próximas generaciones en lugar de las siguientes elecciones; y es que en ningún lugar del mundo se ha logrado revertir la pobreza mediante la caridad gubernamental que ofrecen los programas sociales.

La pobreza se combate generando riqueza y esta la provocan los empresarios mediante la creación de empresas, industrias o la ampliación de las mismas, así habrá empleo y bienestar social.

Por tanto, se requiere  una reforma política para que concurran todas las elecciones cada tres años, lo cual hace necesario que las alcaldías sean nuevamente de trienios, con derecho a reelección como lo establecen la reforma política nacional.

De esta forma se daría un paso importante para generar estabilidad política y lograr reorientar el gasto público para desarrollo de infraestructura; ciencia, tecnología e innovación; así como disminuir las contribuciones para ser más competitivos frente a otras economías.

En lo que esto sucede, la responsabilidad de los candidatos seguirá siendo importante debido a que está en ellos emitir discursos que tengan la finalidad de fortalecer las instituciones y mejorar las condiciones para invertir, y eso se logra a través de propuestas económicas, políticas, legales y sociales acordes al contexto que se vive globalmente.